La obra salesiana en el mundo busca prestar un servicio a los jóvenes pobres, abandonados y en peligro, según el camino recorrido a finales del Siglo XIX en el norte de Italia por San Juan Bosco, “Don Bosco” como es más popularmente conocido.

Don Bosco sintió el llamado a vivir esta vocación desde un servicio sacerdotal y paulatinamente fue experimentando diversas iniciativas a favor de estos jóvenes, golpeados duramente por el proceso de industrialización creciente de la época. Así, las obras emprendidas iban desde la asistencia directa proporcionándoles comida, casa, ropa hasta la promoción integral, organizando escuelas y centros de atención, prevención y recreación, naciendo así “la obra de Don Bosco”.

Herederos de esta rica historia, creemos que la misma no constituye una pieza de museo, sino criterios de acción que animan a quienes quieren prestar un servicio educativo – pastoral concreto y específico que incida positivamente en la promoción integral de los jóvenes más necesitados.

Esta tarea se realiza atendiendo diversos aspectos que conforman las dimensiones del Proyecto Educativo Pastoral salesiano: educación y cultura; evangelización y catequesis;
asociacionismo, proyecto vocacional.
A esta misión están convocados religiosos y laicos, asociados en diversos grupos, congregaciones e instituciones, conformando lo que se denomina la Familia Salesiana de Don Bosco.